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CIPSA, a favor de la Justicia:
“La Logopedia Forense”

 

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La Logopedia es una profesión sanitaria, por lo cual, el logopeda puede ejercer como perito judicial en los juzgados, al igual que otras profesiones sanitarias.

El objetivo de cualquier perito experto es la presentación de pruebas documentales: es sabido que no es suficiente sólo con declarar verbalmente unos hechos ante un tribunal de justicia, es necesario demostrarlo con documentos objetivos y técnicos a través de un informe pericial. El logopeda cuenta con el conocimiento y el uso de pruebas lingüísticas como herramienta de trabajo para poder colaborar con los profesionales del ámbito jurídico y judicial.

Es decir, la Logopedia Forense es un ámbito de actuación específico de la Logopedia que consiste en aplicar técnicas científicas en un proceso judicial, que esté relacionado con déficits o trastornos del lenguaje, del habla, de la voz, de la audición y de las funciones orales asociadas (respiración, succión, masticación y deglución).

El logopeda forense puede trabajar junto al experto del Derecho en la investigación de delitos relacionados con la comunicación, tanto en la expresión verbal como en la escrita, y con la comunicación no verbal.

Por otra parte, el logopeda perito está capacitado para asesorar a los profesionales del Derecho en el entendimiento con sus defendidos cuando éstos presenten necesidades especiales en la comunicación por problemas o dificultades físicas o psicológicas.

Además, el logopeda perito puede trabajar con imputados y testigos en la rehabilitación cognitiva del lenguaje y en la expresión hablada para hacerse entender en sus declaraciones verbales o escritas ante la celebración de un juicio.

Es más, cuando una persona carece de habla por enfermedades neurológicas, discapacidad intelectual severa o porque presenta graves déficits sensoriales, el logopeda experto puede crear sistemas aumentativos y alternativos de comunicación adaptados a sus necesidades para que pueda comunicarse con las demás personas.

Citemos algunos casos prácticos:

  • Estafa de las preferentes: el logopeda forense, mediante el uso de pruebas lingüísticas de comprensión y expresión, puede demostrar ante un tribunal de justicia que quien adquirió dichas acciones no estaba entendiendo lo que le vendían y que, además, el escrito presentado al cliente para su firma no era transparente con la intención de hacerlo complejo para no ser comprendido. Por lo tanto, el logopeda perito judicial puede aportar pruebas documentales que revelen ante el juez que dichas acciones eran un fraude: los clientes fueron engañados al desconocer el riesgo al que se exponían en su adquisición.
  • Invalidez o baja laboral por problemas de voz: el logopeda perito puede aportar pruebas técnicas que demuestren el grado de patología de voz para el desempeño de una profesión y de las consecuencias para el afectado.
  • Derecho constitucional a poder declarar: el logopeda judicial elabora mecanismos de comunicación no verbales adaptados y personalizados a las personas sin habla.

Informes de reclamaciones previas por disconformidad con resoluciones administrativas: el logopeda forense realiza valoraciones particulares que se aportan como prueba para rebatir dictámenes de la administración pública que estén relacionados con las capacidades y habilidades del lenguaje.

 

María Jesús Franco Domínguez

Logopeda de CIPSA | Col.: 39/0216